Zona G y squirting
de dónde sale ese líquido?
por Lola Dacosta Sex coach
Si en el anterior post enterramos de una vez por todas el maldito mito del «punto G» como botón mágico, que todas las mujeres tienen que encontrar, a veces y en creencias de hace 50 años sobre todo a través de los hombres y sus penes, hoy toca hablar de lo que hay realmente debajo de la piel.
Porque que no exista un punto anatómico independiente, perfectamente delimitado y universal no significa que la pared anterior de la vagina no pueda ser una zona de sensibilidad intensa. Y tampoco significa que no tengamos una anatomía fascinante que merece mucho más que cuatro mitos de revista.
Hablemos de la zona G, la próstata femenina y el squirting.
La zona G y la próstata femenina: relacionadas, pero no son lo mismo
Lo que popularmente conocemos como punto G suele describirse como una región sensible de la pared anterior de la vagina, hacia la parte delantera del cuerpo y en dirección a la uretra.
A esa región podemos llamarla zona G. Pero hay una diferencia importante: la zona G no es lo mismo que la próstata femenina, ni se ha demostrado que sea un órgano independiente con límites anatómicos precisos.
La zona G y la próstata femenina: relacionadas, pero no son lo mismo
Las glándulas parauretrales, conocidas también como glándulas de Skene, son estructuras situadas alrededor de la uretra. Presentan semejanzas anatómicas y funcionales con la próstata masculina, por lo que en la literatura científica también se utiliza el término próstata femenina
Estas glándulas pueden producir secreciones y participan en algunos fenómenos relacionados con la respuesta sexual. ( lo que llamamos squirting ) Sin embargo, no podemos afirmar que toda la sensibilidad de la zona G proceda exclusivamente de ellas.
El cuerpo no funciona como un mando a distancia con un botón para cada sensación. Hay estructuras próximas, tejidos que interactúan y respuestas que varían de una persona a otra.
Así que no, no necesitas encontrar una pieza secreta para demostrar que conoces tu anatomía.
La red del placer
Para entender las sensaciones que pueden aparecer durante la estimulación vaginal, hay que dejar de imaginar los genitales como piezas sueltas.
El clítoris es una estructura compleja que se extiende más allá de la parte visible. Incluye un cuerpo, raíces y tejidos eréctiles internos relacionados con las estructuras que rodean la entrada vaginal y la uretra.
Esto ayuda a entender por qué la estimulación de diferentes regiones genitales puede producir sensaciones relacionadas entre sí.
Pero cuidado: eso no significa que cada vez que estimulas la pared anterior vaginal estés masajeando directamente los pilares del clítoris o las glándulas de Skene. La anatomía es más compleja que esa explicación simplificada.
¿La conclusión práctica? Que una misma técnica no produce las mismas sensaciones en todas las personas. Algunas disfrutan especialmente de la presión sobre la pared anterior vaginal; otras prefieren la estimulación del clítoris externo, una combinación de ambas o algo completamente distinto.
No hay una técnica universal ni una profundidad obligatoria. Y desde luego, no necesitas un pene kilométrico para disfrutar de la penetración.
Squirting: ¿qué líquido expulsa realmente el cuerpo?
Llegamos al gran debate de internet y de las películas porno: el squirting.
¿Es orina? ¿Es eyaculación femenina? ¿Son lo mismo? Vamos a poner un poco de orden en este festival de fluidos.
El término squirting suele utilizarse para describir la expulsión de una cantidad relativamente abundante de líquido por la uretra durante la excitación sexual o el orgasmo. Los estudios disponibles indican que ese líquido procede principalmente de la vejiga y presenta características similares a las de la orina, aunque su composición puede variar.
La eyaculación femenina, en cambio, suele describir la emisión de pequeñas cantidades de secreción procedente de las glándulas parauretrales. Ambos fenómenos pueden coexistir, pero no son exactamente lo mismo.
Y aquí viene lo importante: que el squirting incluya líquido procedente de la vejiga no significa que haya nada sucio, vergonzoso o incorrecto en ello.
El cuerpo produce y expulsa fluidos. No necesita nuestra aprobación ni tiene que superar un examen de pureza para que podamos disfrutar de él.
¿Todas las mujeres pueden tener squirting?
No todas las personas experimentan squirting y todavía no sabemos establecer una regla universal que permita predecir quién lo experimentará, pero si puedo decirte por mi experiencia profesional, que noto una gran diferencia entre mujeres jovenes y de mediana edad, y sin duda considero que es debido al conocimiento del cuerpo, del placer y las libertades sexuales.
Hacer un squirt no es una prueba de excitación, una medida de placer ni un requisito para tener un orgasmo.
El porno ha convertido muchas respuestas corporales en espectáculos que parecen obligatorios. Pero una escena grabada no es un manual de anatomía ni una referencia fiable para evaluar tu vida sexual.
Si te ocurre, felicidades! puedes explorar qué sensaciones te gustan y qué necesitas para sentirte cómoda. Si no te ocurre, no te falta nada.
Y si quieres experimentar, recuerda que la estimulación debe adaptarse a tu cuerpo: sin dolor, sin presión y sin convertir la búsqueda de un resultado concreto en otra obligación.
¿Quieres explorar la zona G?
Si te apetece experimentar con la estimulación interna, existen juguetes eróticos diseñados con formas curvas que pueden facilitar el acceso a distintas regiones de la pared vaginal.
La elección depende de tus preferencias, de tu comodidad y de las sensaciones que busques. No existe un juguete capaz de garantizar un orgasmo o provocar squirting en todas las personas.
En Lola Dacosta selecciono juguetes pensando en algo mucho más útil que perseguir promesas imposibles: conocer el cuerpo, experimentar con libertad y encontrar lo que encaja contigo.
Y si todavía tienes dudas sobre el famoso punto G, vuelve a la primera entrada de esta serie.
El punto G no existe: la verdad anatómica que te han ocultado
Porque una cosa es cuestionar un mito y otra dejar de hacerse preguntas. De eso va precisamente la educación íntima: de entender mejor nuestro cuerpo, dejar atrás las expectativas absurdas y disfrutar sin complejos.
A gozar se aprende con ciencia y sin complejos.
Te abrazo fuerte.
Lola Dacosta










