Educación sexual real: lo que no te contaron
sobre tu cuerpo, tu placer y tu sexo
por Lola Dacosta Sex coach
¿La mayoría de las personas buscan sexo en internet? pues te voy con este melón; lo que buscan respuestas. Buscan entender si lo que sienten es normal, si su cuerpo funciona bien, si están haciendo algo mal o si podrían disfrutar más. Y ahí aparece una verdad incómoda: crecimos sin educación sexual real.
Nos enseñaron malamente la biología básica, prevención rápida, la regla, el condón y mucho silencio. Pero nadie nos explicó cómo funciona el deseo, por qué a veces el cuerpo no responde, cómo comunicar lo que nos gusta o por qué el sexo no debería doler.
La educación sexual real no es teoría fría. Es información práctica para vivir el placer sin culpa, sin miedo y sin presión.
Saco la pala de cadáveres, voy a desenterrar algunas preguntas que me hacen en la tienda y tu te las lees; estamos?
¿Cómo tener sexo y no sentir que estás haciendo un examen?
“Cómo tener sexo” ( entendido sexo como penetración – COMO NOOO-.) es una de las búsquedas más repetidas y de lo que mas me preguntan sobre todo las chicas de 14 a 16. Y no, no es una pregunta ingenua. Es una pregunta llena de inseguridad.
Muchas personas creen que tener sexo es ejecutar una secuencia perfecta. Excitación inmediata, penetración impecable, orgasmo sincronizado.
El cuerpo no funciona como un guion cerrado. El deseo no siempre es instantáneo. La excitación necesita contexto. La confianza influye más que la técnica.
Tener sexo es explorar. Es escuchar el propio ritmo y el de la otra persona. Es entender que la penetración no es obligatoria y que el placer no tiene una única forma.
Cuando se elimina la idea de examen, el cuerpo deja de tensarse. Y cuando el cuerpo deja de defenderse, empieza a sentir.
Eso también es educación sexual real: desmontar la presión.
Porque no empezar desde el cuerpo: un poco de conocimiento sobre masaje te irán super bien: cómo hacer el mejor masaje erótico
¿Por qué duele el sexo? El dolor no debería ser normal
Otra de las grandes preguntas: “por qué me duele el sexo”.( entendido como penetración, obviamente ) Y aquí hace falta contundencia. El dolor persistente no debería normalizarse.
varios factores como la edad determinan esta situación de dolor.
A veces hay molestias porque hay nervios, falta de lubricación o prisa. El cuerpo necesita tiempo para activarse. Tu cerebro necesita entrar en el juego. La excitación real implica cambios físicos: más riego sanguíneo, más sensibilidad, más apertura. Si ese proceso no ocurre, la penetración es incómoda y dolorosa.
También puede influir la tensión del suelo pélvico, el estrés o experiencias previas que hayan generado bloqueo. Mi consejo: te pongo en contacto con una fisioterapeuta de suelo pélvico.
El cuerpo tiene memoria. Y si percibe amenaza, se protege.
La educación sexual real incluye aprender que el dolor no es algo que haya que soportar en silencio. Incluye entender que el placer necesita seguridad, tiempo y comunicación. Y que pedir parar no es fracasar, es respetarse.
Lola consejo:
¿Comienzo de las relaciones?: lubri guay para que no duela aquí
Stress, anticonceptivos: lubri híbrido para que no te duela, patine, y alivie.
Menorrea, dispareunía, dolores en el entroido vaginal, poca elasticidad, picor, sequedad: mi aceite íntimo.
¿Es normal masturbarse? El autoconocimiento como base del placer
“Es normal masturbarse” sigue siendo una pregunta frecuente. La respuesta es sencilla: sí. Lo que no es sano es la culpa que muchas personas arrastran por hacerlo.
La masturbación es una herramienta de autoconocimiento. Permite descubrir qué tipo de estimulación gusta, qué ritmo excita más, qué fantasías activan el deseo. Sin ese conocimiento, es difícil guiar a otra persona.
El problema es que mucha gente aprendió a masturbarse con prisa y en secreto. Eso genera una relación acelerada con el placer. Luego, en pareja, cuesta bajar el ritmo o sentir con profundidad.
La educación sexual real propone algo diferente: exploración consciente, sin objetivo obligatorio de orgasmo, sin exigencia. Con curiosidad en lugar de juicio.
Cuando conoces tu cuerpo, cambia la forma en que vives el sexo compartido.
Abre la puerta a entender con una sesión de sexoterapia conmigo.
¿El porno es educación sexual? Expectativas irreales y presión de rendimiento
Muchas dudas vienen de compararse con lo que se ve en el porno. Cuerpos siempre disponibles, orgasmos explosivos, erecciones eternas, lubricación instantánea.
Pero el porno es (caca) entretenimiento, no formación. Está editado, preparado y pensado para impactar visualmente. No muestra negociación, ni inseguridad, ni pausas reales.
Cuando se usa como único referente, aparecen problemas de rendimiento, ansiedad y frustración. Muchos hombres buscan cómo durar más o cómo mantener la erección más tiempo. Muchas mujeres se preguntan por qué no sienten lo mismo que ven en pantalla.
La educación sexual real amplía la definición de sexo. No todo gira en torno a la penetración ni al tiempo de duración. El placer puede ser lento, irregular, creativo. Puede cambiar según el momento vital, el estado emocional o la conexión con la otra persona.
Reducir la presión es una de las claves más potentes para mejorar la respuesta sexual.
¿Cómo mejorar el sexo en pareja sin caer en la rutina?
Te tema del año en consulta: “cómo mejorar el sexo en pareja”. Y aunque muchas personas esperan una postura nueva o una técnica secreta, el cambio más profundo suele empezar antes del contacto físico.
Empieza hablando.
La comunicación sexual sigue siendo una asignatura pendiente. Decir lo que gusta, lo que incomoda o lo que se quiere probar implica vulnerabilidad. Pero sin esa conversación, el sexo se vuelve repetitivo.
Hablar fuera del momento íntimo ayuda a bajar la tensión. Expresar deseos en primera persona reduce la sensación de crítica. Escuchar sin defenderse crea confianza.
Cuando hay comunicación, el deseo se transforma. Porque sentirse escuchada o escuchado activa la seguridad, y la seguridad alimenta el placer.
Eso también es educación sexual real: aprender a hablar de placer compartido, sin vergüenza.¡, sin tabú.
Placer, identidad y deseo: ¿es normal que cambien con el tiempo?
Cada vez más personas buscan entender su orientación, sus fantasías o los cambios en su deseo. La sexualidad no es estática. Evoluciona con las experiencias, la edad, el contexto emocional y la historia personal.
Cuestionarse no significa estar perdido. Significa estar vivo.
La educación sexual real no impone etiquetas rígidas. Ofrece información para explorar desde el consentimiento y el respeto. Permite aceptar que lo que excitaba hace años puede no excitar igual ahora. Y que eso no es un fallo, es un proceso.
Cuando se deja espacio a esa evolución, desaparece mucha culpa innecesaria.
Educación sexual real: menos culpa, más conciencia y mejor placer
La mayoría de las dudas sexuales no nacen del exceso de deseo, sino de la falta de información clara. Las personas quieren saber si lo que sienten es normal. Si su cuerpo funciona bien. Si pueden disfrutar más.
Y la respuesta, en la mayoría de los casos, es que sí. El cuerpo no está roto. Lo que faltó fue educación sexual real.
Reeducarte implica cuestionar mitos, entender tu anatomía más allá de lo básico, aprender cómo funciona la excitación y aceptar que el placer no tiene un único formato correcto.
Cuando tienes información clara, desaparece la sensación de estar haciéndolo mal. Aparece la curiosidad. Aparece la libertad. Aparece el disfrute.
Y eso no es solo sexo. Es autonomía corporal.









